Robert Parish: el TERROR de los Boston Celtics
Hay jugadores que hacen historia, y luego están los que sostienen dinastías. Robert Parish fue eso para los Boston Celtics. No tenía el aura de Larry Bird ni el carisma de McHale, pero durante más de una década fue la base silenciosa de uno de los grandes equipos de la NBA.
Llegó en 1980 en el traspaso que también permitió a Boston seleccionar a McHale. Desde entonces se convirtió en el pívot perfecto para ese sistema: fiable, consistente y durísimo.
Mientras Bird brillaba y McHale castigaba en ataque, Parish hacía el trabajo estructural: rebote, defensa, minutos y mucha estabilidad.
El resultado fueron tres anillos y una de las mejores líneas interiores que ha visto la liga.